22 de gener de 2019

De gurús y otros demonios


And I turned to you and I said
No guru, no method, no teacher
Just you and I and nature



Abogados, directores de marketing, informáticos, jugadores de tenis, botánicos, publicistas, algún enólogo y periodistas, muchos periodistas, entre otros seres de similar calaña que se arrastran ladinamente bajo nuestras pisadas pero que se empinan de súbito en su púlpito, vigilan nuestros más íntimos y húmedos deseos enológicos.

Son raza aparte, injertados de conocimientos arcanos, quizás aterrizaron cabalgando un meteoro primigenio arado por caballos selenitas, y su biología les dicta reproducirse como levaduras autóctonas ninfómanas, si tal cosa existiera, colonizar el terroir de los Mass Media y predicar su buena nueva. Traen una copa de vino en una mano y en la otra el BIC Cristal de puntuar con su capuchón roído de incisivos pardeados.

Son denunciantes, abogados, fiscales y jueces. Dictan sentencia.
Hay de todo, como en botica, hemos de reconocer.

Están los justos, los que pretenden ser objetivos en su subjetividad, los apasionados, los incorruptibles, los literatos, los poetas, los divulgadores.

También están los prevaricadores, grandes amigos de sus amigos, los displicentes, los estómagos agradecidos, los que se venden por un módulo publicitario en un legajo que a veces es panfleto, por una presencia en una feria, los que beben y comen de gorra y pretenden, sin conseguir, mirar por encima de tu hombro.

Y finalmente están los mediocres, los que carecen de conocimientos y aptitudes, los que pretenden pescar en  barril lleno de peces, los advenedizos.

Nos ponemos en sus manos, compramos los preceptos de sus sectas, nos bebemos sus puntuaciones, santificamos sus mandatos. Olvidamos (¿olvidan?) que sólo hablan de sus gustos ¿Por qué tendrían que ser también los míos?

Pero no todo está perdido. Existe otra estirpe de seres de luz. Humildes consejeros: sumilleres, profesionales de barra de bar, entusiastas divulgadores, diseñadores de experiencias organolépticas, aventureros del vino. No te venden lo que te debe gustar, te enseñan a degustar.

Loor a ellos.

Es fácil identificar quién es quién, sólo hay que fijarse en la limpidez de su mirada y en si calzan colas enroscadas...

Está en vuestras manos decidir quién os da el consejo (si es que consejo necesitáis), en quién podéis confiar.
En mí, por supuesto que no.


Per Paco Balsera @pacobalsera

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